miércoles, 10 de abril de 2013

EL NEANDERTALITO

Georges Church



EL NEANDERTALITO 
(8 de febrero de 2013)

La gente no está buena de la cabeza. Ni de la cabeza ni de otras cosas; pero de estas otras se habla abiertamente: del colesterol, de la tensión, de los juanetes, de los sabañones –bueno, creo que de esto ya no; con el Estado del bienestar  ya no nos salen o salen poco-, de prótesis, de recortes de panículos y vísceras  -de otros recortes, también, pero de esos, en otro contexto-…
Retomo. Yo creía que la jaula de dinosaurios que salió de la mosca atrapada en la resina fosilizada era una broma que paraba en “Parque Jurásico”. Pues no. Véase: Georges Church, un sujeto que tiene el aspecto entre leñador de Montana y Pastor de la Cienciología pero que, en realidad, es genetista de la universidad de Harvard, USA –tradicionalmente, las cosas fantásticas suceden en un reino muy lejano-, dice que, a partir de restos fósiles de neandertal, extrae su ADN, lo trocea en 10.000 fragmentos, no sé qué más y repite la operación muchas veces hasta llenar una nave industrial de palés de fragmentos. Cuando ya se salen los palés por la puerta de los trailers, ahí se para y, entonces, dice que “ensambla todos los fragmentos en una célula madre”… Lo siguiente es un fundido en negro en mi cabeza. Intento arreglarme el cableado neuronal y la imagen más nítida que consigo es una ristra de pimientos morrones al sol…
Total, que, al final de este meccano genético, dice el hombre que tenemos un embrión humano de futuro neandertalito y que lo único que falta es una jai con caderas de tinaja de Alcora para implantárselo, porque el bebé va a ser muy hermoso cuando llegue al final de su gestación. Yo estoy segura de que esto no va a ser un escollo insalvable en su empresa; tal como está el barrio y con la de platós que le chorrearían, mamá intrépida encuentra. Así que, si el asteroide 2012 DA14 no lo impide, porque por la vía de la cordura no parece que haya nadie dispuesto a hacerlo, esto va.
Y aquí es donde a mí se me bloquea la sinapsis y empiezo a reinar de madrugada.
A ver, que la madre expulse al neandertalito por el túnel de Guadarrama que se le demanda o que la abran en canal para sacárselo, a mí me da igual. Yo me pregunto otras cosas.
Por ejemplo: ¿Cómo se va a llamar? Yo, del santoral paleolítico, ni idea, pero creo que deben ponerle algo sencillo, como Paco, Pepe… La cosa es aliviarle a la criatura la integración social, que ya le va a costar… A favor de la elección de nombre está que la abuela paterna no va a meter morro en la cuestión…
Otra cosa: ¿Lo pesarán en la báscula del paritorio o tendrán que llevar una romana...? ¿Han previsto qué dodoti que le van a poner...? Porque barrunto que por lo menos tendrá que ser talla mediana de uso geriátrico…
¿Se comprará cuna en Ikea o pasará directamente a la cadete de 90? Esto no es irrelevante. Si al futuro líder –porque el leñador-pastor ha vaticinado que, cuando el neandertalito sea un hombre hecho y derecho, nos va a cambiar el pensamiento a los sapiens- se le pone cuna, podría disfrutar de un juguete móvil musical que reforzaría su integración social, además de quedar muy tendry. ¡Qué diferencia con la cueva Feldhofer!
Ahora bien, hay cuestiones que me desasosiegan un poco. El Maxi-Cosi. Si para meter a un bebé sapiens hay que practicar la papiroflexia y dejarlo como una pajarita, ¿cómo se encajaría al neandertalito en un Maxi-Cosi? Imposible. A lo más que se podría aspirar es a ponérselo de casco en el cabezón. Una opción sería llevarlo en un sidecar blindado. No sé. Habría que consultar con la DGT…
Otra cosa: con ese tamaño, ¿iría a la guardería o pasaría directamente a la ESO? Yo creo que esto sería viable: puesto que va a ser cabezón, será más listo y no se notará la diferencia. Además, cuanto antes termine los estudios, mejor. Ya ha avanzado el leñador-pastor que puede crear una nueva cultura neandertal y convertirse en una fuerza política. Igual es lo que nos hace falta: un neandertal que nos arregle el panorama político. ¡Total, en lo que todos estamos de acuerdo es en que no sabemos qué vamos a votar la próxima vez..! ¡Pues si viene este a gobernar, no creo que veamos cosas más raras que ahora!
En fin, lo que decía al principio: la gente no está buena de la cabeza. Pero de esto no hablamos abiertamente. Muy al contrario, tocamos las palmas; no en vano, con la ciencia hemos topado. Parafraseando a Sheldon Cooper, estamos unidos a otro objeto –aquí se llama Georges Church-  por un plano inclinado que gira de forma helicoidal alrededor de un eje. Es decir, estamos fastidiados. El potencial neandertalito, desde luego que sí; más que ninguno.
¡Y yo que creía que las palabras que Mary Shelley pone en boca del monstruo cuando se encara con su creador, el doctor Frankenstein, eran algo más que un texto literario! ¡Pero no..!

EN SAN ROQUE, UNOS AÑOS ATRÁS…

Romería de San Roque









EN SAN ROQUE, 
UNOS AÑOS ATRÁS…

(Publicado en Facebook el 4 de abril)



La felicidad es efímera y variable. Es un momento de gloria que, de modo fugaz,  habita entre nosotros, reconciliándonos, mientras nos acompaña, con la vida, con nosotros mismos y con los demás.
Luego, cuando un pulso del destino nos quiebra el ánimo,  la  añoranza nos invade y lamentamos no haber sido plenamente conscientes, mientras estuvo de nuestro lado,  de que la felicidad era aquello.
Ahora nos quedan imágenes, como ésta: Geles, Alicia, Sonia, Blanca, Alfredo, Carlos…  El recuerdo de un tiempo feliz, por el que, como dijo G. Gcía. Márquez, no debemos llorar porque se terminó, sino sonreír porque sucedió.
Sonreír por toda la felicidad y alegría que Carlos regaló a nuestras vidas.