DOMINGO DE RAMOS:
LA PUERTA ORIENTAL O LA HERMOSA
Según el Libro 2 Crónicas 3:1, Salomón edificó el primer Templo de Jerusalén en el monte Moriah, en el lugar de la roca sobre la que Abraham iba a ofrecer a su hijo Isaac en sacrificio. Por ello, según la tradición judía, el monte Moriah también es llamado ‘Monte del Templo’.
Se terminó de construir en el año 995 a. C. Cuatrocientos años después fue destruido por Nabuconodosor y vuelto a reconstruir por los judíos al regreso de su exilio de Babilonia, pero ya sin recuperar el esplendor del templo salomónico.
En el año 66 d.C. los judíos se levantaron contra los romanos. Cuatro años después, en el año 70, las legiones romanas arrasaron Jerusalén y, una vez más, el Templo también. Y así se cumplieron las palabras de Jesús:
Después que Jesús salió del Templo, mientras se alejaba, se acercaron sus discípulos para llamar su atención sobre las construcciones del Templo. Pero él les dijo: ¿Veis todo esto? En verdad os digo que no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derruida. (Mt 24, 1-2).
De aquel Templo hoy solo queda un vestigio de las murallas externas que lo protegían, el popularmente conocido como ‘Muro de las Lamentaciones’.
Poco a poco, la ciudad fue ocupada por los árabes que, con el nacimiento del islamismo en el siglo VII, construyeron, en la explanada donde
estuvo el Templo, la mezquita Al-Aksa y el Domo de la Roca, en el sitio que se cree que está la roca sobre la que iba a ser sacrificado Isaac / Ismael y desde la que, según cuenta el Corán, Mahoma ascendió a los cielos.
Para evitar el acceso a los edificios musulmanes, en 810 d.C. se cerró la Puerta Oriental, una de las antiguas puertas de la muralla de la ciudad vieja de Jerusalén y que daba acceso directo desde el exterior al antiguo Templo de Salomón, que estaba orientado hacia ella.
Fue el sultán turco Suleimán el Magnífico quien, definitivamente, en el siglo XVI selló la puerta al saber que, según la tradición judía, el Mesías entraría por esa puerta para liberar Jerusalén. Además colocó un cementerio musulmán delante de ella por ser un cementerio un lugar ‘impuro’ para un sacerdote judío.
Sin embargo, queriendo impedir el cumplimiento de una profecía, hizo cumplir otra:
Entonces me hizo volver por el camino de la puerta exterior del santuario que da hacia el oriente, y estaba cerrada. Y el Señor me dijo: -Esta puerta estará cerrada; no se abrirá y nadie entrará por ella, porque el Señor, Dios de Israel, ha entrado por ella; por eso permanecerá cerrada (Ezequiel 44)
La profecía se cumplió:
Dicho esto, iba delante subiendo a Jerusalén. Y aconteció que llegando cerca de Betfagé y de Betania, al monte que se llama de los Olivos, envió dos de sus discípulos, diciendo: -Id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado jamás; desatadlo, y traedlo. Y si alguien os preguntare: -¿Por qué lo desatáis?- le responderéis así: -Porque el Señor lo necesita. (Lucas 19)
Así fue cómo Jesús, cruzando el Valle de Cedrón, que se encuentra entre el Monte de los Olivos y el Monte Moriah, hizo su entrada triunfal en Jerusalén, la vieja Sión, accediendo por la Puerta Oriental, también llamada en esos tiempos ‘la Hermosa’ (Hechos 3:2)