EL BAÑO
DE LA CRUZ
Hoy se celebra en Blanca el Baño de la Cruz. Es una celebración
ancestral en la que se pide al Santo Patrón San Roque que la cosecha de fruta
que comienza sea buena y dé beneficios a los blanqueños.
La celebración consiste en llevar en procesión una
Cruz, hecha de flores y frutos de la huerta, desde la Iglesia hasta la orilla
del río, por el baño de las Excanales; justo debajo del enorme peñasco oscuro
sobre el que se asienta el Castillo; junto al legendario pasadizo por el que
los habitantes de aquel, dicen que hasta en caballo, bajaban al río a abastecerse
de agua; sobre donde apenas emerge la mortal Piedra del Barco.
Comienza la Procesión con una oración en la Plaza de
la Iglesia y desde allí parte, con el
cura Párroco y la Cruz al frente, seguida de la comitiva de huertanos. Una vez
en la orilla del río, se bailan Jotas y Alegrías. Se vuelve a rezar y,
finalmente, el Párroco lanza la florida Cruz a las aguas del río Segura, como
ofrenda y rogativa al Santo.
Durante muchos años, esta celebración estuvo
suspendida y, si bien la razón nunca estuvo clara, el anecdotario del pueblo cuenta
que el motivo estuvo en que se aprovechó el momento para tirar al cura de la
época al río. Si fue traspiés o empujón, la cuestión fue que el bendito estuvo durante una larga temporada debatiéndose con una terrible pulmonía y, desde entonces,
para evitar la tentación, se suprimió la ocasión.
Pero, gracias a la iniciativa de la Peña local La
Capaza, la fiesta se ha exorcizado y
desde hace unos pocos años Blanca vuelve
a celebrar el Baño de la Cruz.

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