¿TÚ TRABAJAS?
Cuando a una mujer se le
hace la pregunta ¿Trabajas?, sobreviene
a la conversación el tópico discursivo en que se contextualiza la pregunta, mujer
y trabajo, las circunstancias pertinentes al tópico, los contenidos mentales
de los hablantes y los que cada uno de ellos presupone que tienen los demás
sobre el asunto.
Probablemente, a estas
alturas y en la generalidad de las situaciones, la pregunta no tiene ninguna intención
maliciosa, pero es inevitable que factores históricos, sociales y económicos
influyan sobre ella, la carguen de una supuesta reticencia por parte de
hablante y, consecuentemente, sea percibida con cierto matiz discriminatorio por
parte de la persona interpelada.
Creo que los malos entendidos radican en que es una pregunta
mal planteada. La pregunta ¿Trabajas?
solo tiene dos respuestas que son excluyentes, sí y no, y, por otra
parte, el verbo trabajar, una presuposición pragmática, la de actividad
remunerada.
Aun partiendo de que la intención de la pregunta sea simplemente
saber si se realiza un trabajo remunerado al margen de la actividad doméstica, formularla
de modo tan escueto, sin más elementos lingüísticos, la convierte en una
pregunta capciosa porque arranca de la
mujer una respuesta falsa y comprometida
en cualquiera de los casos, sea aquella
afirmativa o negativa. Si responde sí,
la mujer está reconociendo como trabajo solo aquel que se realiza al margen del
doméstico y además remunerado; si responde no, da a entender que no considera la actividad doméstica un
trabajo y, por tanto, manifiesta tácitamente su
renuncia a remuneración y a prestaciones sociales derivadas.
Ahí, está la cuestión del conflicto. Cuando se confunde el
derecho de la mujer a optar por qué clase de trabajo quiere hacer -trabajar en
casa o fuera de casa y doblar jornada, que es lo más frecuente- con la idea obsoleta y machista de trabajar (fuera de casa) o no trabajar
(en casa).
Definitivamente, la pregunta ¿Trabajas?, formulada exactamente en estos términos, es una
pregunta inadecuada y capciosa y, además, discriminatoria. Porque, ¿se le
pregunta alguna vez a un hombre Trabajas?
¡Vaya obviedad! La pregunta a un hombre
es ¿Y tú en qué trabajas? Presunción
machista de que el hombre siempre trabaja.
Toda esta disquisición – estoy
de acuerdo con usted: ya tiene tufillo a pasado- retoma un tema que hace mucho que no
consideraba; a lo mejor estaba equivocada al pensar que era asunto superado.
Pero no. Digo, que esta disquisición viene al hilo de un cartelito que cuelga
de algún muro y es el que utilizo para ilustrar mi entrada. El dibujo es
gracioso y colorido y el mensaje es un recordatorio que no viene mal. Lo que me
ha llamado la atención es lo que ha dado de sí en comentarios. Así que me he
animado y he retomado viejas reivindicaciones. Expuestas estas, concluyo en
que, con un poco de cuidado en el lenguaje, podrían evitarse susceptibilidades
o, quién sabe, evitar poner el dedo en la llaga, porque yo sé, y usted también,
que todo en el campo laboral de la mujer no está conseguido.

Vaya si es un trabajo!!!!
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo...otra cosa sería si te dijeran ¿estas trabajando?...porque una trabajadora también puede encontrarse sin trabajo.Pero el preguntar si trabajas ,mas bien se refiere a si eres una mujer clásica de sartén y delantal o eres de la especie "sublevada".
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